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Seguramente te has planteado ¿Cómo emprender un nuevo negocio sin fallar en el intento? ¿Quieres ganar más dinero? ¿Quieres viajar, pasar tiempo con la familia, disfrutar de actividades placenteras como ver tus películas favoritas, comer crispetas y que al mismo tiempo estés ganando dinero? Seguramente respondiste con un contundente SI. Quizá es el sueño de todos, pero la mayoría tiene trabajos aburridos, muy mal pagos y con demasiada dedicación que no permite tener tiempo para sí mismos, por eso te invito a que reflexiones ¿Por qué seguir pensando que la vida con placeres y ciertos lujos solo son para unos pocos?

Yo también pensaba que tener dinero estaba relacionado con trabajar más, pasando horas y horas de mi valioso tiempo en actividades que no me hacían feliz y me daban apenas para subsistir. También creía que debía hacer muchos análisis y tener un capital muy robusto para empezar un nuevo negocio. La verdad, aunque esto es necesario, no es lo más importante si decides tomar la decisión de emprender un proyecto. A regañadientes y sin una gota de conocimiento en lo que me estaba metiendo, llena de miedo e incertidumbre, tanto por perder dinero como al qué dirán si fracaso, descubrí la bonita forma de llevar a la realidad mi sueño. 

Seguramente ya has realizado una revisión exhaustiva de mucha información que te da todos los pasos y las herramientas empresariales para tener un negocio exitoso, logrando lo que muy pocos creen que pueden tener, algo llamado calidad de vida. En países como Colombia, culturalmente nos educaron con un dicho muy conocido “quién no trabaja, no come” y puede que sea cierto, pero es una frase tan “castrante” y sobre todo “destructora” de la creatividad y del esfuerzo, que tal vez es lo que nos tiene con deudas hasta el cuello y las cifras de suicidio al tope. 

Creencias que dañan

Nuestras bases culturales latinoamericanas nos han enseñado que para tener plata o dinero o “chamba” de bien o legal, se requiere un montón de esfuerzo mental, físico y económico ajustándonos a estándares sociales muy privativos, generando la mentalidad de “pobre” (no me refiero a que no tenga dinero sino a la poca capacidad para darse cuenta de lo rico que es como ser humano) causando un efecto por querer ese todo pero no con tanto esfuerzo, o al menos que sea mucho más “fácil” de conseguir. 

Aunque no lo creas las personas que optan por la ilegalidad, requieren una buena dosis de habilidades de negociación de principiante y mucha, pero mucha capacidad para atreverse hacer cosas fuera del margen de la ley, pero bueno, eso será tema de otro blog.

Preguntas importantes antes de empezar un negocio

Lo que quiero invitarte a hacer aquí, es que  muy juiciosamente te hagas un par de preguntas y descubras por sí mismo tu espíritu aventurero en el mundo de los negocios. Si ya llegaste hasta aquí, eso es muy buen indicador y ya empezamos por algo positivo: LA MOTIVACIÓN.

Puedes tener muchas ganas de un negocio nuevo, buenas ideas y hasta dinero. Pero la motivación real, esa que sale de bien adentro de tu ser, es lo que realmente te llevará al éxito. Y te voy a dar un dato muy importante, la motivación depende de las expectativas que tengas sobre ese nuevo negocio. Te lo voy a explicar: si tienes, por ejemplo, la idea de montar una panadería, porque tus habilidades y capacidades te indican que sabes hacer pan y ya lo has hecho, tus expectativas de triunfo pueden estar muy sobre valoradas, tu capacidad para mirar el “fracaso” se nubla casi por completo. 

Si el enfoque está en montar el negocio, hacer mucho pan y sobre todo ¡VENDER! olvidas que requieres analizar las finanzas, como ¿cuánto necesitas invertir en dinero durante no solo en el primer mes, sino de ahí en adelante? Y en esfuerzo por supuesto, ¿qué pasa si no vendes lo esperado?,¿qué pasa si no logras costear los primeros meses de déficit que vas a tener? ¿qué pasa si te enfermas? Etc. Por supuesto que, si olvidas esto, pero también si se encaja solo en los defectos del negocio, pues realmente la MOTIVACIÓN SALE POR LA VENTANA Y CORRIENDO. Y ahí se caen tus deseosos sueños y llega la frustración.  

Entonces más que estrategias de marketing lo que le voy a compartir en este blog es algunas preguntas que debes hacerte antes de dar el primer paso muy a conciencia, para lograr eso que tanto sueñas y que realmente quieres para su futuro, así que empecemos.

Primero, ¿Cuánto tiempo crees que te tomará montar esa idea? Tranquilo, tómate tu tiempo, no respondas en automático. Haz una pausa y piénsalo antes de continuar. Ahora, realiza esta siguiente pregunta ¿Ese tiempo es real de acuerdo con tus capacidades, dinero y dedicación? Aquí hay que hacer un arranque de voluntad más por no contestar a la ligera. 

Piensa si en paralelo estas con otro trabajo o si, por ejemplo, tienes niños o mascotas que atender, o si debes invertir tiempo en aprender algo necesario para tu emprendimiento. Puede sorprenderte al calcular cuánto tiempo puedes requerir llevar una idea a la acción.  Todo depende de que tan gran grande o pequeña sea tu visión y sobre todo lo “aterrizado” que pueda estar ese proyecto. En mi caso, yo me tomé dos semanas, revisándola y creando un plan de acción que se enfocara en cuánto estaba dispuesta a dedicarme a mi nuevo propósito antes de irme a la acción

Segundo, la siguiente pregunta es muy elemental pero necesaria: Cuándo cierras los ojos y te ves haciendo ese nuevo negocio, ¿qué sientes, qué emoción te da? ¿cómo huele, cómo lo observas?  Amplía tu imaginación y déjate llevar por la emoción. Esta sensación te abriría un nuevo comienzo empoderándote instintivamente. 

Te aconsejo que todos los días te levantes y te duermas con esa idea. Cada vez añádale más detalle, como colores, olores, sabores, en fin. Pero ojo, sin desestimar la realidad que lo lleva a la acción, es bonito y muy poderoso soñar, pero no quiero que te suceda como el cuento de la lechera (si no lo sabes, aquí te dejo un link que te cuenta la historia).

Y cómo última pregunta, ¿qué recursos necesitas para hacer realidad ese nuevo emprendimiento? Aquí también te invito a que no contestes apresuradamente. Piénsalo muy bien. No te adelantes por el afán de empezar con algo muy pronto y, sobre todo, cuando lo ves como tu única salida para conseguir dinero. 

Recuerda que en la mayoría de los negocios en los primeros meses e inclusive años son de posicionamiento, así que desde ya debes tener mucha paciencia y valentía para continuar. Si no revisas a fondo qué recursos tienes disponibles y no me refiero únicamente a las cuestiones económicas, sino también tecnológicas, de ayuda profesional o inclusive de alianzas con otros nuevos o viejos negocios, el promedio de fracasos es del 99.9%. Un error que comete todo emprendedor, es creer que con lo que sabe es más que suficiente para dar por hecho un buen negocio.

cognitivo

Cada cosa que hagamos requiere siempre la mirada de un experto

Hace algún tiempo cuando hablaba de estos temas con una profesional joven que quería independizarse laboralmente y buscaba por fin ayuda, me comentó que en uno de sus primeros intentos de crear empresa se dejó llevar por la soberbia y su nuevo negocio apenas duró tres meses vivo.  Su error principal fue creer que ella todo lo podía hacer sola y que no necesitaba de un mentor o de un apoyo adicional en su nuevo prospecto de negocio. Cada cosa que hagamos requiere siempre la mirada de un experto. Por ejemplo, si mi proyecto es sobre finca raíz lo más aconsejable es que busques alguien te pueda orientar, te brinde su buena opinión y ejerza la fuerza suficiente para que te mantengas motivado y embebecido en esa nueva oportunidad de crecimiento profesional y personal.  

Hasta aquí, ¿vamos bien? Recuerda que los sueños requieren materializarse, no son imposibles, pero tampoco se tienen que volver sufribles.  Busca la técnica, pero también el propósito, y la motivación rondará constantemente para que continúes con pasos firmes hacia ese nuevo mundo laboral que te espera. No tengas miedo, o bueno, si tienes miedo, entonces saca tu lado valiente, TU eres mucho más que tus pensamientos o ideas. El amor y la compasión hacia sí mismo es clave en el proceso de reconocer que somos buenos en algo que nos genera bienestar emocional, físico, espiritual y económico. Y mi último aporte. No montes tu negocio pensando en cuánto vas a ganar, créeme que si lo haces bajo ese yugo lo más probable es que se vuelva una carga insoportable, frustrante y destructiva. El dinero vendrá de la misma forma en que tu logres concentrar y conectar tu energía en el bien común que lograras impactar en los demás. ¡hasta pronto!.

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