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¿Por qué las mujeres tienden a enfermar de depresión más que los hombres? ¿Acaso hay una predisposición genética? ¿las mujeres son el sexo “débil”? Desde hace años, la mujer ha tenido un rol en la sociedad enmarcado en la sumisión y debilidad, siendo catalogadas como si únicamente fueran útiles para la vida familiar, el hogar, las labores domésticas y demás cosas que al resto del mundo en su parecer son “simples y triviales de cumplir”. Las mujeres llevan la mayor carga emocional y patriarcal heredada de sus propias familias, específicamente de su madre y abuelas. Y no me refiero desde el punto de vista genético, sino más bien comportamental.

Es difícil entender que para una mujer de hoy en día, en pleno siglo XXI y con tanta demanda de actividades por hacer, tengan que ser expertas en todos los temas cotidianos como  por ejemplo, saber dónde están las llaves de la casa, cómo cuidar de los niños, hacer las compras, que le gusta cenar al marido o novio (en realidad debe luchar incansablemente por complacerlo porque eso le enseñaron), atender muy bien las visitas (porque si no es buena anfitriona es sinónimo de mala esposa) y hasta aguantar que le digan fea o tonta cuando la gente quiere opinar sin imaginar el daño tan grande que hacen, simplemente  porque está por fuera de los prototipos de la sociedad consumista. Sumado a todo esto, por supuesto, está la excesiva carga mental que puede detonar en sentimientos frustrantes que llevan a una constante depresión y ansiedad.

Signos y síntomas 

Muchas de las mujeres que han asistido a mis consultas (entre clientes y amigas) me han preguntado de qué forma se pueden controlar los síntomas de la depresión y la ansiedad cuando sienten que el mundo les ha dado la espalda, especialmente cuando las rutinas de trabajo y vida social son extremadamente demandantes. Para entenderlo, es importante aclarar el término depresión: básicamente es un trastorno del estado de ánimo que se traduce en una exacerbada reacción de no querer hacer “nada”, es decir, la persona no tiene ninguna motivación por involucrarse en alguna actividad específica.

La depresión es más común de lo que las personas pueden imaginar. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que cada año se suicidan 800.000 personas en todo el mundo entre los 15 y 29 años, y es 1,5 veces más común entre las mujeres que en los hombres. Lo paradójico del asunto es que muchas mujeres pueden padecerla sin saberlo. Por eso es muy importante estar atentos y solicitar apoyo cuando creamos que es necesario. Algunos de los síntomas que se pueden presentar son:

  • Tristeza, que se mantiene durante varios días o incluso meses.
  • Desmotivación/ desesperanza.
  • Falta de apetito.
  • Pensamientos negativos hacia sí mismo con ideas catastróficas de lo que pasa a su alrededor.
  • Prefiere quedarse todo el día en cama o sola.
  • Presenta insomnio.
  • Fatiga o cansancio constante.
  • Expresa sentimientos de culpa.
  • Pensamientos recurrentes de dejar de vivir

La mayoría cree que la depresión depende de la motivación que se tiene, y suelen encasillar el trastorno en algo pasajero o sin importancia. En realidad, la depresión cuando no es tratada a tiempo trae consigo problemas adicionales al estado de ánimo, como por ejemplo, aumento de azúcar en la sangre (diabetes) y bajas en la presión arterial, así como alteraciones musculares que pueden traducirse en “fibromialgias”, un término que abordaremos en otro blog, entre otras complicaciones de salud que aquejan a las mujeres de hoy.

Es hora de darnos cuenta que estamos enfermos y ¡actuar!

Desde el punto de vista de tratamiento, es revelador que la persona entienda primero, que tiene una enfermedad y segundo, que solicite ayuda médica y psicoterapéutica. En mi experiencia como terapeuta ocupacional, he visto a muchos pacientes con depresión y ansiedad (la mayoría mujeres), pasar meses e incluso años para poder estabilizarse, ¿por qué razón?, se niegan a entender que están enfermos y creen que es algo “normal” y por lo tanto, no se toman en serio el tratamiento. Es importante aclarar que la depresión puede presentarse en “episodios recurrentes o únicos en la vida de una persona”, ocasionado, por ejemplo, por la pérdida de un ser querido o la pérdida de un empleo que fue significativo para la persona. El estar tristes no es necesariamente estar deprimido, como usualmente se expresa cuando por alguna razón llegamos a estarlo.

En cuanto a la ansiedad, no es otra cosa que una preocupación constante por algo, y sus manifestaciones clínicas se determinan en la imposibilidad de conciliar el sueño, dificultad para mantener la atención y la concentración, irritabilidad y tensión muscular, como principales síntomas. Sin embargo, aclaro que no es conveniente “auto diagnosticarse”: por su bien ¡no lo haga! Pero si tiene sospechas, lo mejor es pedir ayuda especializada para descartar o iniciar un tratamiento.

Durante el periodo de cuarentena causado por el COVID 19, muchos pacientes manifiestan el aumento de síntomas y las causas de esto tienen mucha relación con la imposibilidad de hacer ejercicio al aire libre, las noticias negativas que hay a diario, la soledad, las interminables horas de trabajo con su complejidad, entre otros factores. Te dejo el siguiente video que te explicará en qué consiste clínicamente la enfermedad. ¡no te lo pierdas!  VER VIDEO 

La Historia de Johanna, una paciente con un cuadro agudo de depresión:

Johana fue una de mis pacientes atendidas en un centro especializado de salud mental en Bogotá. Ella llegó al servicio médico porque se encontraba débil y lloraba sin razón alguna. Había perdido el apetito, dejó de bañarse y arreglarse. Manifestada que se quería morir, nada ni nadie le motivaba lo suficiente para continuar con una vida feliz y productiva.

Su proceso de recuperación fue bastante lento al principio. Los medicamentos psiquiátricos la mantenían en una lentitud la mayoría del tiempo. Sin embargo, poco a poco, fue llevándose a un proceso terapéutico integral. Inicialmente, arrancamos trabajando su autoestima.

Descubrimos a través de las sesiones terapéuticas que había en ella creencias sobre ser una mujer poco valiosa, fea y algo menos inteligente; además muy temerosa sobre sí misma. (lo cual fue interesante descubrir bajo uno de los modelos terapéuticos ocupacionales, en una de las actividades con propósito para lograr motivar al paciente en su propia recuperación).

Las tareas iniciaron siendo sencillas y cortas, con mucha estimulación sensorial, como un juego de interacción de fácil dominio, que le ayudaron a darse cuenta que podía “ganar”, entre otras actividades que generaron confianza y aumento de autoestima.

Las sesiones tenían una duración de una hora en promedio al día, debidamente planificadas y preparadas bajo las observaciones del equipo interdisciplinario de la clínica.

Se trabajó en la recuperación de hábitos: por ejemplo, se ordenó a las enfermeras que la despertaran en una hora determinada todos los días y era esencial que se bañara antes de ir a desayunar.  Después, iniciaba con diferentes actividades y luego continuaba con consultas durante las primeras horas de la mañana. Al comienzo estuvo aislada, pero después fue muy importante involucrarla en las sesiones grupales de terapia ocupacional.

Lo increíble de este caso es que cada vez que terminaba una sesión, la paciente notaba lo mucho que avanzaba en su recuperación. Había motivación por iniciar, mantener y finalizar las actividades ocupacionales con propósito.

Finalmente, Johana logró salir recuperada, y aprendió que su padecimiento probablemente podía continuar, pero la diferencia estaba en su comprensión para tratarla y controlarla sin que se viera afectada su vida cotidiana. Hoy en día Johana es mamá, profesional y lleva una vida completamente normal.

¿En qué momento recurrir a un servicio de Terapia Ocupacional?

Cuando necesite ayuda en la recuperación de hábitos, roles e intereses, manejo de síntomas depresivos o de ansiedad, o le cuesta iniciar actividades ocupacionales esenciales como estudiar, encontrar un nuevo empleo o mantener el actual, y/o disfrutar de actividades de ocio y tiempo libre. Los Terapeutas Ocupacionales (o TO’s) son expertos en desarrollar las destrezas suficientes para continuar con una vida plena y feliz.

El eje fundamental para que una persona se adhiera a un tratamiento, está en la exploración de sus propios intereses y motivaciones. Para los Terapeutas ocupaciones, se aborda a través de la aplicación de uno de sus modelos fundamentalista de la profesión, “La Ocupación Humana”, que desarrolla la capacidad de involucrarse en actividades cotidianas alcanzando el máximo de funcionalidad o, en otras palabras, que cada individuo puede valerse por sí mismo y aprenda a interactuar con su entorno de una manera equilibrada y satisfactoria.

Si crees que sufres de depresión y ansiedad te comparto mi cajita de herramientas que te ayudará a mejorar los síntomas.

  1. ¡Bañarse o ducharse todos los días! por ningún motivo deje de hacerlo. Incluirlo como regla general y sobre todo que sea algo placentero para usted.
  2. Vestirse de colores fuertes y varíalos (rojo, azul, verde, amarillo y blanco) notara como los colores cambian su estado de ánimo.
  3. Iniciar el día agradeciendo: por ejemplo, reconocer tener un día más de vida. Así crea que no es necesario, ¡hágalo!
  4. La música es terapéutica y muy poderosa, por lo tanto, dejar que la melodía lo contagie y lo llene de buena vibra, buscando canciones animadas que lo conectan con emociones distintas. ¡En YouTube hay un montón!
  5. Si está pasando por una situación difícil de manejar, inicie expresándolo, ya sea escribiendo una carta, haciendo un dibujo, pintando, modelando plastilina o arcilla, o decorando mándalas, algo artístico en lo que crea que le pueda gustar a usted y no a los demás.

6. Haga ejercicio cardiovascular, aunque no lo crea y esté muy agotado, inicie por un ejercicio muy suave de no menos de 20 minutos de forma diaria. ¡notara el cambio! Por ejemplo, las caminatas ayudan bastante.

7. Si tiene alguien de confianza para hablar, ¡hágalo! pero déjele saber a la otra persona que busca descargarse por lo que ¡pida permiso! No es bueno dejar nuestras energías en manos de personas que por cariño no se niegan en atenderle, Su descarga los puede afectar si no es clara en la intensión de sus palabras. Y no se enoje si aún no están conectados usted o no desean escucharla de forma activa. Recuerde, solo es un ejercicio de expresar ¡no de buscar consejo!

8. Aunque suene muy cuadriculado establezca rutinas para dormir, comer, descansar, hacer ejercicio, e incluya alguna actividad artística que le guste hacer. ¡por favor evite pegarse al televisor o redes sociales eso no ayuda mucho!

9. Buscar ayuda profesional siempre. Hay personas capacitadas y entrenadas que pueden ayudarle a mejorar y establecer tu vida cotidiana.

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